08 maio 2016

lola velasco

EL MOVIMIENTO DE LAS FLORES

HACIA atrás
una puerta que se abre.
Todos salen y entran.
Todos dejan su señal.
Del pasado impaciente,
vuelves al mundo
en un susurro que hipnotiza.
En silencio,
frases reservadas,
solo granos de almidón.

EL tiempo,
plano y delgado,
una hoja que tiembla
donde está el aire mismo.
Ahora solo soy
una lengua
que mueve palabras.
Sílabas apasionadas
para llevar a cabo
grandes fracasos.

DENTRO de los ojos,
flores que se quiebran como frases,
una caída
de vuelta a las paredes onduladas
del vacío.
Abro los párpados,
y el vértigo
me impide mirar al músculo
que buscaba
en las palabras.

RECORDARÉ la luz lavada
de las montañas,
lo que lleva dentro de sí.
Somos semillas
en la cálida nieve.
Cada vez más cerca del origen,
otra madrugada
que se cierra encendida
en una exhalación
que finalmente nos alcanza.

AL olfato,
Perfumes que fluyen,
la belleza,
en su respiración artificial.
Belleza que ilumina
Y, sin embargo, no puede verse a sí misma,
Como la muerte,
ciega,
defiende la armonía
de sus múltiples formas.

MIRA cómo cambian
las estaciones,
la luz impregnando
las primeras imágenes
del mundo.
Mira aunque no haya nada que ver.
Quizá no sirviera amarte
para descifrar
el crujido
del crecimiento.

VELOCIDAD,
eterna
cuando se demora
en el laberinto.
Habrá nuevas despedidas,
Pero tú no quieres oír
El himno tenebroso del futuro.
Infancia,
larvas del entendimiento,
la tierra se mueve para otros.

DEMASIADO pronto y se aleja.
Se cierne sin avisar
y cuando la sientas,
ya habrá pasado.
Juventud,
zumbido del instinto
que salva vidas.
Perfecta,
Ahora,
En su hexágono de miel.



O MOVIMENTO DAS FLORES

PARA trás
uma porta que se abre.
Todos saem e entram.
Todos deixam o seu sinal.
Do passado impaciente,
voltas ao mundo
em sussurro que hipnotiza.
Em silêncio,
frases reservadas,
só grãos de amido.

O tempo,
plano e delgado,
uma folha que treme
onde está o próprio ar.
Agora estou apenas
uma língua
que move palavras.
Sílabas apaixonadas
para levar a cabo
grandes fracassos.

DENTRO dos olhos,
flores que se quebram como frases,
uma queda
de volta às paredes onduladas
do vazio.
Abro as pálpebras,
e a vertigem
impede-me de ver o músculo
que procurava
nas palavras.

RECORDAREI a luz lavada
das montanhas,
o que leva dentro de si.
Somos sementes
na cálida neve.
Cada vez mais próxima da origem,
outra madrugada
que se fecha acesa
numa exalação
que finalmente nos alcança.

AO olfato,
Perfumes que fluem,
a beleza,
em sua respiração artificial.
Beleza que ilumina
E, porém, não se pode ver a si mesma,
Como a morte,
cega,
defende a harmonia
das suas múltiplas formas.

OLHA como mudam
as estações,
a luz impregnando
as primeiras imagens
do mundo.
Olha embora não haja nada para ver.
Talvez não tenha servido amar-te
para decifrar
o crepitar
do crescimento.

VELOCIDADE,
eterna
quando se demora
no labirinto.
Haverá novas despedidas,
Mas tu não queres ouvir
O hino tenebroso do futuro.
Infância,
larvas do entendimento,
a terra move-se para outros.

DEMASIADAMENTE rápido e afasta-se.
Paira sem avisar
e quando a sentires,
já terá passado.
Juventude,
zumbido do instinto
que salva vidas.
Perfeita,
Agora,
No seu hexágono de mel.