18 maio 2017

carilda oliver labra

Anoche

Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.

El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave,
me dio con un martillito en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.

Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y en sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo láser me traspasa.

Hablábamos del cosmos y de iconografía,
pero todo vino abajo
cuando me dio el santo y seña.

Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.


Ontem à noite

Ontem à noite deitei-me com um homem e a sua sombra.
As constelações nada sabem do caso.
Os seus beijos eram balas que ensinei a voar.
Houve uma paragem cardíaca.

O jovem
nadava como as ondas.
Era tétrico,
suave,
deu-me com um martelinho nas articulações
Vivemos esse tempo de selva
essa saúde colérica
que nos mata a fome de outro corpo.

Ontem à noite tive um náufrago na cama.
Profanou-me o maldito.
Envolto em deus e em lençóis
nunca pediu licença.
O seu raio laser ainda me trespassa.
mas tudo caiu
quando me deu o símbolo.

Hoje encontrei esta mancha na cama
tão funda
que me pus a pensar gravemente:
a vida cabe numa gota.