17 julho 2010

yaiza martinez

se vacía boca abajo como a una caja de cachivaches- ese impulso y está que arde
al poema
se lo regala, es como una avenida
de pulidos cantos

que vocean acerca del valor de una nevera sin comida, con cuatro hijos: aprendizaje de cómo el hambre no se sosiega con el discurso. Pero ella lo intenta: y ésta fue nuestra primera sesión de lo que duele

así arrastramos la guerra y la posguerra hasta aquí mismo. Nosotras jugábamos intentando llevarnos, literalmente, el gato al agua. Segunda sesión de lo que duelen los torturados, cuando se revuelven

regresemos a Mesa y López: dorada la riqueza, por el salitre se va asimilando a nuestro espíritu, a los calambres, a la carcoma en el chasis. Él señala con su dedo escayolado y grita un nombre propio. Tercera sesión, duele la hermosa virgen por elegida, de viva voz

pero seguimos en honor a mi abuela: como ella barrimos los abusos bajo la alfombra y el hambre que arde
al poema deja caer,
agitando la caja.

Cuarta sesión: duele seguir



em vómito esvazia-se como uma caixa de pechisbeques – esse impulso e está em arder
o poema
se o oferece, é como uma avenida
de polidos cantos

vozeando sobre o valor dum frigorífico sem comida, com quatro filhos: aprendizagem de como a fome não se sossega com o discurso. Mas ela tenta: e esta foi a nossa primeira sessão de o que dói

assim arrastamos a guerra e o pós-guerra até aqui mesmo. Nós brincávamos tentando
triunfar, literalmente levando o gato à água. Segunda sessão de o que doem os torturados quando se revolvem


regressemos a Mesa e López: dourada a riqueza, pelo salitre se vai assimilando ao nosso espírito, às cãibras, à ferrugem do chassis.
Ele aponta com o seu dedo engessado e grita um nome próprio. Terceira sessão, dói a formosa virgem por ser eleita, de viva voz

Mas continuamos em honra da minha avó: como ela varremos os abusos para debaixo do tapete e
a fome que arde
o poema deixa cair
abanando a caixa

Quarta sessão: dói continuar