07 janeiro 2015

maría ramirez delgado



Cremarse

Las reposadas marcas del cigarrillo sobre la palma de la mano permanecen mudas.

Entre los dedos se puede sostener un árbol ardiendo. Las cenizas, esos gusanos anaranjados, esperan agonizantes sobre la mesa la desnuda quietud de la respiración, para volar convertidas en palometas hostiles.

Repararse inofensiva y dolorosa cauterizando la locura, una caricia escandalosa.

Dos horas de espera, tres tazas de café, veinte ampollas perfectas, circulares.


Cremar-se

As inscritas marcas do cigarro na palma da mão permanecem mudas.

Entre os dedos é possível suster uma árvore a arder. As cinzas, esses gusanos alaranjados, esperam agonizantes sobre a mesa a nua quietude da respiração, para voarem convertidas em recas hostis.

Reparar-se inofensiva e dolorosa cauterizando a loucura, uma caricia escandalosa.

Duas horas de espera, três chávenas de café, vinte ampolas perfeitas, circulares.