16 junho 2018

lisbeth curay


Considerar las sábilas, las paltas y las mujeres

Deberíamos escribir sobre la suavidad de pasar la mano sobre la sábila. A menudo ese olor pegajoso me despierta y hace pensar en compuestos químicos: admirar los bordes, es una manía de encenderme entre los cactus, que a veces llamo poesía. Observé esa pintura, donde la mujer está sentada sobre el hombre, así, me gusta hacer el amor, solo me falta la pared ocre y la silla azul de los amantes, un paisaje nocturno, un par de manos ásperas. Había una mujer que vivía frente a un colegio, con ella caminé mucho para encontrar paltas, siempre envueltas en un periódico, a menudo puestas sobre una mesa, untadas sobre un pan o una tostada. Las paltas nunca se comen verdes.

Considerar os aloés, os abacates e as mulheres

Devíamos escrever sobre a suavidade de passar a mão pelo aloé. Muitas vezes esse odor pegajoso acorda-me e faz-me pensar em compostos químicos : admirar as bordas é uma mania de me acender entre os cactos a que às vezes chamo poesia. Observei essa pintura, a mulher está sentada em cima do homem, assim, gosto de fazer amor, só me falta a parede ocre e a cadeira azul dos amantes, uma paisagem noturna, um par de mãos ásperas. Havia uma mulher que vivia diante de um colégio, com ela andei muito para encontrar abacates, sempre embrulhados num jornal, muitas vezes postos sobre uma mesa untados num pão ou numa tosta. Os abacates nunca se comem verdes.