10 fevereiro 2017

mariel m. damián

A la escultura de Lady Godiva

Eres más bonita que todas las noches juntas que si algún día decidieras suicidarte, la muerte se enamoraría de ti e inmortalizaría tu existencia.
Te haría dueña del tiempo y del blancor de sus huesos
y cada noche paseando en el cementerio preguntaría por ti
para acurrucarse entre tus pechos de arena
esperando a que dijeras Agua y el cielo llorara en un azul verdoso
o dijeras Luz, Leche, Manto
y las flores crecieran en el cráneo escalfado del viento.

Tú caminas y el cuerpo de otros tiembla,
en el andar sigiloso de tu presencia, las arañas se emborrachan de poesía en los rincones.

No es culpa tuya la simetría de los miembros
Ni el trazo perfecto de los lunares en tu espalda.
Nada sabes de los electrones excitados dentro de los ojos que te miran.
Desconoces la agonía del poeta que escribe estas líneas a la música que eres cuando cantas.

Tuyos son los grillos en la cuna de la muerte y mío tu nombre prohibido que escribo en una tumba en el idioma de una estrella o de los peces.
Porque tuya es la maldición de existir a manera de un ombligo que al cubrirse hace la noche y al tocarse es paraíso.

Eres un campo minado de girasoles.

El paisaje es inundado por el trigal de tus cabellos y por tus muslos ondeando al sol como dos banderas de países diferentes.


À escultura de Lady Godiva

És mais bonita que todas as noites juntas, se algum dia decidisses suicidar-te, a morte
apaixonar-se-ia por ti e imortalizaria a tua existência.
Far-te-ia dona do tempo e da brancura dos seus ossos
e todas as noites ao passear no cemitério perguntaria por ti
para se aconchegar entre os teus peitos de areia
à espera que dissesses Água e o céu chorasse em azul esverdeado
ou dissesses Luz, Leite, Manto
e as flores crescessem no crânio escalfado do vento.

Caminhas e o corpo dos outros treme,
no andar sigiloso da tua presença, as aranhas embriagam-se de poesia nos cantos.

Não é culpa tua a simetria dos membros
Nem o traço perfeito do grão nas tuas costas
Nada sabes dos eletrões excitados dentro dos olhos que te miram.
Desconheces a agonia do poeta que escreve estas linhas perante a música que és quando cantas.


Teus são os grilos no berço da morte e meu o teu nome proibido que escrevo numa campa
no idioma de uma estrela ou dos peixes.
Porque tua é a maldição de existir a maneira de um umbigo que ao cobrir-se faz a noite e ao tocar-se é paraíso.

És um campo minado de girassóis.

A paisagem está inundada pelo trigal dos teus cabelos e pelas tuas coxas ondeando aom sol como duas bandeiras de países diferentes.