15 setembro 2016

gabriela luzzi

II

Un campo bajo los pies de una niña que nombra el detalle: el frío, las migas de pan, la liebre, las flores en un vestido y la muerte.
Alguien, tal vez la mujer, se hace calor en el entramado de las palabras: como el aquel pájaro que alimenta, como la voz poética de Gabriela, que aterriza suavidad, y ruje.

Um campo debaixo dos pés de uma criança que nomeia o detalhe: o frio, as migalhas de pão, as flores num vestido e a morte.
Alguém, talvez a mulher, torna-se calor no arsenal das palavras: como aquele pássaro que alimenta, como a voz poética de Gabriela, que aterra suavidade e ruge.

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Bombones  que van sobre papelitos

Veo a mi hermano en la puerta. Tiene cuadernos. No voy a la escuela todavía, digo. No sabemos leer, dice mi hermana. No importa, dice mi tía. Nos pone los pulóveres celestes que tejió mamá. Hoy los tres van a la escuela, dice. Sus movimientos son rápidos. Tiene la ropa arrugada y húmeda. Las otras hermanas de mi mamá están por el pasillo. Puedo escuchar cómo se silencian. Los maridos de las hermanas de mi mamá están en la cocina. Fuman cigarrillos armados.

Bombons em celofane

Vejo o meu irmão na porta. Está com cadernos. Ainda não vou à escola, digo. Não sabemos ler, diz a minha irmã. Não importa, diz a minha tia. Põem-nos os pulôveres celestes que a mamã teceu. Hoje os três vão à escola, diz. Os seus movimentos são rápidos. Tem a roupa enrugada e húmida. As outras irmãs da minha mamã andam pelo corredor. Consigo escutar como se silenciam. Os maridos das irmãs da minha mamã estão na cozinha. Fumam cigarros armados.

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Mi cuarto es Siberia y a la noche tengo los pies helados. Cuando reparto los huevos me guardo algunas monedas adentro de las medias. Después le pago a los más chicos para que duerman conmigo. Otras veces me compro caramelos y los como a escondidas. Tiro los papeles al fuego. Una vez también tiré una figurita con brillantina que me regaló mi hermano. Se la dio una señora divorciada que él visita a la tarde. Mi hermano dice que la señora siempre pide que le saque los zapatos y le haga masajes.

O meu quarto é a Sibéria e à noite tenho os pés gelados. Quando distribuo os ovos guardo algumas moedas dentro da meias. Depois pago aos mais rapazes para dormirem comigo. Outras vezes compro caramelos e como-os às escondidas. Atiro os invólucros ao lume. Uma vez também atirei uma figurinha com brilhantina que o meu irmão me ofereceu. Foi-lhe dada por uma senhora que ele visita à tarde. O meu irmão diz que a senhora lhe pede sempre que lhe tire os sapatos e lhe faça massagens.