04 janeiro 2016

tania ganitsky

Los caballos
no iban a vivir tanto tiempo.
Pero encontraron ofrendas en el sueño
de los muertos.
Allí pastan, beben agua y, a veces,
se acercan
a las manos cubiertas en panela
que se abren como flores dulces a su alrededor.
Doblan el cuello y reciben la ternura
que también debió extinguirse
hace tiempo.


os cavalos 
não iam  viver muito tempo.
Mas encontraram oferendas no sonho
dos mortos.
Ali pastam, bebem água e, às vezes,
aproximam-se
das mãos cobertas de acúcar de cana
que se abrem como flores doces à sua volta
Dobram o pescoço e recebem a ternura
que também teve de se extinguir
há tempos.